martes, 28 de agosto de 2007

Soñar no cuesta nada

Estaba yo durmiendo en mi pieza. Tenía como 18 años. Mi sueño era tranquilo hasta que empecé a sentir unos ruidos. Eran helicópteros. Y luego aviones de guerra. Y pasaban bajito por encima de la casa con un ruído infernal. ¡¡¡¡Brrrrrmmmmm!! Pasaba uno. ¡¡Brrrrrrmmmmm!! Pasaba el otro. Y de pronto empezaron a tirar bombas. ¡¡¡¡Boomm!!! ¡¡¡Mierda estamos en guerra!!!!! Yo me acuerdo que me retorcía en la cama y me tomaba la cabeza como tratanto de protegerme.
Hasta que sentí a mi mamá en la pieza de al lado que estaba abriendo las cortinas. ¡Conche mi madre! Tiré la ropa de cama para atrás, me tiré de guata al piso y en punta y codos me empecé a arrastrar a la pieza de mi mamá. ¡Las bombas seguían cayendo y yo cada vez me desesperaba más! Crucé mi puerta, llegué al pasillo y siempre arrastrándome empujé la puerta con mi brazo izquierdo. Avancé un poco más y veo a mi mamá ya con las ventanas abiertas de par en par y empujando las persianas para abrirlas.
¡¡¡¡¡AGÁCHATE CONCHETUMADRE!!!! le grité...
Mi mamá se dio vuelta y me quedó mirando con cara de ¿qué te pasa weón?
Las bombas ya no eran bombas. Eran las piedras de la casa que habían demolido en la esquina y que las estaban tirando a un camión. No estábamos en guerra. Yo estaba soñando. Yo me tiré en punta y codos como weón, dormío y soñando.
Me paré y me fui a bañar.

4 comentarios:

Paola dijo...

Ja... esa historia es muy buena...Por suerte la escribiste en el blog porque es para contársela a los nietos y cuando uno está viejito la memoria falla...

Monsemane dijo...

JP jajajaja
Es que no podí ser tan fantástico y, más encima, sonámbulo

jajajaja

danielapaz dijo...

Puta que excelente historia..., no puedo creerlo,jajajaja y tan finito para tratar a la madre...

Angela dijo...

Buenísima!!!!