La Paola escribió hace algún tiempo sobre el juego Cocorico Cocoricó. Bueno, el jueguito no para y todas las santas noches hay que jugarlo. Con el tiempo la Emilia y la Pita se han hecho bien buenas para el juego, sobre todo la Emilia que es seca pa' las gallinitas y es capaz de en un turno sacarnos la cresta a todos.
Pero hace un par de días empezamos a cachar que no estaba jugando a ganar, como que se equivocaba. Mientras, con la Paola tratábamos de controlar las cagás que se mandaba la pita y perdíamos concentración en el jueguito. Pero La Emilia seguía equivocándose. Hasta que empecé a cachar que cada vez que se equivocaba, me miraba. Y claro. No se estaba equivocando: daba vuelta la ficha que yo necesitaba al siguiente turno, para que me acordara y pudiera avanzar. Y pese a que yo avanzaba, ella seguía equivocándose, hasta que yo ganara. La encaramos y le dijimos que no, que no se hacía y que ella tenía que hacer su juego, que yo hacía el mío. Siguió jugando, pero equivocándose sin soplar las mías.
Y ayer nuevamente jugamos y volvió a lo mismo cuando veía que yo no avanzaba. La retamos, ya medios enojados, por este asunto del no hacer trampa, y le dijimos que jugara bien, que no se hacía eso. Su respuesta fue linda: "es que quiero que gane mi papá", con una vocecita que decía claramente que quería que ganara este pobrecito. Ahí le dijimos que no, que no era justo para la Dominga y la mamá, que ellas también querían ganar, pero que ella con eso hacía trampa. No hizo más que tocarle su turno después del reto y nos voló la raja. Dio vuelta como 20 fichas y no se equivocó en ninguna. Ganó, pero ella me abrazó y me dijo que quería que yo ganara.
Que quede claro que weón no soy, aunque no sé qué piensa ella. Si me concentro, se las vuelo a las tres, pero la Pita se manda cagás siempre y hay que arreglarle las fichas, sentarla bien, etc, y uno termina perdiéndose del juego. Pero la Emilia (la emilita como se autodenomina ahora), tiene corazón de abuela y quiere ver a su padre ganador.
Hoy volvimos a jugar, pero esta vez sin la Paola, que tuvo que salir. Jugamos concentrados y a ganar. Les di una paliza a la Emilia y la Dominga. Y cuando gané, ella dijo: "baila, papá, baila". Ahí entendí más el asunto. Resulta que cuando gano, me paro rápido y empiezo a bailar y cantando digo algo así como "se las volé, se las volé". Me paré y baile. Y qué hizo la Emilia? Se paró en su silla y me dice sonriendo "Papá, por favor, un abrazo".
La recontra amo.
6 comentarios:
Linda, creo que lloro, me quede con la lagrima en la garganta....
Yo creo que ella te recontra ama más....
Besos
Como que una de dos? La emilia es una niñita estupenda... no sólo es buena del alma, si no que es muy considerada con la gente que quiere... ustedes han hecho un excelente trabajo educándola... llevate el mérito que te corresponde también. Ella tiene un tramando potencial y ustedes hacen un tremendo trabajo explotandolo... de veras los felicito, es una niña maravillosa..
Que maravillosa, exquista, linda y encantadora...
Se paso, grande Emilia!!!
Se las mandó la Emi, se pasó, con estas cositas se llena el corazon de muchos sentimientos hermosos.
Puchas que son lindas las enanitas.
Como uno no las va amar con todo el corazon.
Es rica esta cabra chica... es que me impacta lo que me sorprende cada día. Debo reconocer que me enojaba cuando hacía ganar al papá porque daba vuelta la ficha y lo miraba... JA... pero lo que más me encanta es justamente eso... ella ayuda!!! Es linda, así linda de adentro, de buena persona...
Sí, sí, sí estoy orgullosa!
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